Explore "El palacio de hielo" by Abraham Valdelomar on Textopian. Read with annotations and highlights.
Entró la zarina, triunfante de sedas y encajes, pieles blanquísimas y diamantes blancos, con sus pupilas de turquesas muertas y una harmonía quejumbrosa de violines zíngaros inició la fiesta de la luz.
Y toda la noche, aquella multitud ardiente y ávida, de aristócratas se entregó a todas las voluptuosidades y sintió el llorar de los violines bohemios, todas las sensaciones. Los destellos de la luz, junto con los vinos de Chipre y de la Champaña, enardecieron el cerebro y excitaron al amor y se amó enloquecedoramente –histeria ahogada en alcohol–. Las princesas ofrecían sus labios a los guardias jóvenes y éstos perseguían ebrios y locos a las favoritas.