El hediondo pozo siniestro o sea, la historia…

Explore "El hediondo pozo siniestro o sea, la historia del Gran Consejo de Siké" by Abraham Valdelomar on Textopian. Read with annotations and highlights.

Donde se habla incidentalmente de Si-Tay-Chong, "el desvergonzado"

Siké, la gran aldea china que existiera allá por los tiempos en que Confucio fumaba opio y dictaba lecciones de Moral en la Universidad de Pekín, había sufrido grandes vicisitudes políticas. En los antiguos tiempos Siké había sido el centro de una importante civilización de la China, una especie de teocracia a base de servilismo que duró hasta la invasión de los conquistadores manchúes, que trajeron a los indígenas de Siké más vicios de los que ellos, sin esfuerzo, poseían y practicaban. Los manchúes esclavizaron a los de Siké durante siglos. Todas las riquezas de Siké, todas las contribuciones de opio, crisantemos, nidos de golondrinas, ratas en conserva, grullas, lotos, arroz y demás productos, iban derecho a parar al gobernador de los manchúes. Cansáronse un día los de Siké y por inspiración de algunos patriotas levantáronse en armas y quisieron ser libres. Pero fracasaron en su empeño y viéronse obligados a pedir auxilio a un capitán extranjero, de gran fama, que estaba a la sazón libertando otras comarcas. A él se entregaron los de Siké y él efectivamente los libró del yugo manchú, pero los sometió a su yugo. Éste, que fue un nuevo tirano, llamábase Si-Mo-On. Humilló a los aristócratas, despojó al gobernante natural, dispuso de las rentas públicas a su antojo, se hizo coronar, ahorcó en las plazas públicas a los altos dignatarios de la milicia, desmembró el territorio de Siké para crear nuevos estados que llevaran su nombre, se hizo gobernante vitalicio, pagó a sus soldados sumas fabulosas por servicios de guerra, y un buen día se marchó después de haber humillado muchos nombres, franqueado muchas alcobas y suprimido algunas vidas ilustres. Sin embargo, los de Siké, que no pudieron olvidar nunca su origen de esclavos manumisos, lo proclamaron "el gran genio protector y alado, libertador magnánimo y dios titular de Siké", le levantaron estatuas de bronce y le cantaron himnos rítmicos y épicos. Ya se ha dicho que los de Siké parecían hijos directos de Chun-Chun, el dios del Servilismo.

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