Explore "Camarada dólar" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
Emilio, sentado al pié de su puerta, salió de aquellas agradables evocaciones. Se habían disipado los nocivos efectos de la respiración profunda y las fuerzas volvían a él lentamente. Hombre tolerante, no guardaba rencor alguno a la cerradura movediza, pero, hombre práctico, no estaba dispuesto a permitirle que se saliera con la suya.
Sin levantarse, alzó la mano con el llavín. La cerradura, bajo la falsa impresión de que Emilio había sido derrotado definitivamente, se había puesto a meditar en asuntos de la exclusiva competencia de las de su especie y, tomada por sorpresa, no pudo evitar que la llave alcanzara sus objetivos. El próximo día -se dijo- no abandonaría tan fácilmente la vigilancia.