Explore "Camarada dólar" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
Si fuera posible encontrar el secreto del material con que había sido construida Teresa, los fabricantes de esposas harían su agosto. Tal vez fuera una mutación del género femenino o, todo lo contrario, una regresión. El caso era que Teresa aceptaba la vida según venía, no se inquietaba por nada, hablaba poco, era tolerante en exceso y siempre estaba dispuesta a sonreír y a tomarse las cosas con humor.
Por eso ni una sola palabra amarga o sarcástica salió de su boca cuando, en el último instante de la madrugada, acudió a abrir la puerta a Emilio y a Pepote, a pesar de que ambos olían a destilería y el investigador preguntaba una y otra vez si la buena Teresa disponía de coñac qué echar en el tradicional café con que solía obsequiarles.