Explore "Camarada dólar" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
La inactividad no es propia de los hombres tostados desde pequeñitos sobre las cálidas arenas del desierto y hechos a la compañía de la cabra y del camello. Hassán estaba seguro de no haber ganado todavía la batalla al perro infiel de Zoloto, y respetaba demasiado a su enemigo para suponerlo fácil de engañar con las bacterias preparadas por Margarit.
Cuando vio que la redoma falsificada pasaba a la faltriquera de Raúl Remil, se felicitó por su suerte, pero decidió no confiar en ella, pues había leído en alguna parte que era tornadiza e inconstante. Abandonó a Margarit en lo alto del armario metálico, silbó a sus dos marroquíes, a los que alimentaba con la misma carne que a sus halcones, y partió en seguimiento del coloso salvaje.