Explore "Cómo ser un sinvergüenza con las señoras" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
No se alarme por lo cavernícola que pueda sonar este método: en modo alguno se trata de sacudir a la señora con una cachiporra y llevársela a rastras de los pelos. Esos tiempos, si existieron alguna vez, se han vuelto imposibles desde que la mujer usa el cabello corto.
Pero no es menos cierto que el Paleolítico existió y que aquellos hombres y mujeres, cansados de tallar el pedernal a golpes durante miles de años, tuvieron mucho tiempo para pensar y descubrir los riesgos de la consanguinidad. En principio, los conjuraron con la compra de mujeres en los mercados exteriores.