Explore "Eduardo Libre no irá al paraíso" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
El título de este capítulo es una verdad universal que la mujer debe grabarse en la mente o en cualquier otra cosa que use en su lugar. El hombre es un caudal de amor con patas que busca donde desaguar a pleno rendimiento.
Cuando el varón se dedica a amar, no hay defecto que lo desanime: sordas, ciegas, bizcas, cojas, idiotas, reciben por igual los embates de su corazón bien intencionado y, además, sin que ellas tengan que poner nada de su parte. Recuerden al gran mujeriego Lope de Vega, que llegó a dedicar poesías repletas de unción a una dama que bizqueaba. Bien veía él cómo se le cruzaban los ojos, pero la amaba.