Explore "El antidescubrimiento de América" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
Sobre la cama, la mujer estaba desnuda. No exactamente como vino al mundo porque, a decir de los manuales de arte, el tiempo también pinta y, en el caso de ella, se había esmerado. Era verano y estaba sola en la habitación del hotel, de manera que el pudor y otros convencionalismos no tenían nada que decir. Ni ganas de hacerlo porque los convencionalismos también son sensibles a la belleza.
El sol, fiel a sus viriles hábitos madrugadores, acababa de afeitarse con espuma de nubes después de remojarse la cara en la mar y atisbaba por entre las últimas brumas del alba. Gracias a esa sólida costumbre de madrugar, el sol disfrutaba a veces de visiones tan encantadoras como la de la joven dormida que sonreía, como una niña, hacia el último de sus sueños de madrugada.