Explore "El antidescubrimiento de América" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
-Ahora que está usted vestido -dijo ella más tarde-, mejora, porque le veo bastante menos. Supongo que estamos ante otra paradoja de la belleza masculina.
Había penetrado en la habitación de Edward con cautela. La puerta no estaba rota, pero sí abierta, con la cerradura desencajada. La cama mostraba huellas, como si alguien se hubiera echado a volar desde ella, ansioso por cambiar de aires. A la derecha, una maleta había caído de su soporte de madera y su contenido aparecía cuidadosamente desparramado.