Explore "El antidescubrimiento de América" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
Roderico Valdés Battle era rubio y mejicano. Lo de Roderico había sido una exigencia de su madre, norteamericana y anabaptista: «O se llama Roderick, Roddy, o no lo bautizan los papistas». Roderico se quedó, aunque su hermano siguiente se llamó Hermógenes, como el abuelo paterno.
Roderico Valdés era, oficialmente, delegado de Aeroméjico y canalizaba el turismo hispanoamericano a la antigua España y el europeo a Méjico. Era, además, el cónsul secreto de su nación en la Madre Patria. Méjico, como las otras repúblicas españolas, sólo podía tener un embajador, en París, y por eso Roderico parecía solamente el delegado de una agencia de viajes. Pero pertenecía al cuerpo diplomático.