Explore "El fantasma de blandings" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
Por un momento el sol vaciló sobre su elíptica. Había captado una figura familiar y la irradió generosamente. Los Emsworth, vestido de conde de los zapatos a la chistera, se abismaba en la contemplación de una rosa pública, de una rosa de parque blanca, lozana y alada. Cerca, con apariencia de quien caza a la guaita, acechaba un guarda: tenía buena memoria y aquel era el mismo tipo raro que, de año en año, pasaba por allí decidido a cortar las flores del municipio. Recordaba que era conde o duque, pero no alcanzaba a imaginar la causa de esa obsesión anual.
Cuando el sol lo reconoció, Emsworth era un conde a punto de levitar. Sólo unas pocas cosas le hacían recogerse como en oración y abandonarse a la contemplación de los paraísos: las calabazas, las rosas y las cerdas.