Explore "El hábito del monje" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
El coronel Pepe, de acuerdo con lo que se imaginaba que eran los horarios en el ejército nacional, había formado a la tropa para el Ángelus. Ni él mismo se explicaba cómo el enemigo, con tanto rezo, tenía tiempo para ir ganando la guerra, pero su misión no era meditar sobre el reglamento de régimen interior de los facciosos. Allá ellos.
Pepe Ariza no era un hombre feliz, y sus sentimientos humanitarios eran discutibles, pero, a su manera, gozaba viendo a su disciplinada grey reunida en oración. Eso no lo habían conseguido ni los mejores curas de la comarca. El Frente Popular tenía méritos que ni el Vaticano igualaba.