Explore "Informe sobre la estupidez" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
De algún extraño medio se valió don Juan para convencer a don Anselmo, porque éste aceptó dócilmente la propuesta que le hizo la comisión nombrada ex profeso. Llegaron a su casa el Alcalde, el concejal de cultura, el presidente del patronato y Gracia, la actual jefa de estudios, todos ellos, salvo Pérez y Pérez, antiguos alumnos. Muy amables, se pusieron a halagarle sin tiento, con sal gorda, pidiéndole disculpas por no haber tomado antes aquella medida.
Consolidar el gobierno municipal, tan abandonado durante cuarenta años, y acostumbrar a la gente a pagar más por menos, les había llevado tiempo y atención, pero nunca dejaron de decirse «en cuanto tengamos unos días de calma haremos Hijo Ilustre a don Anselmo». Ahora la oposición estaba desarbolada tras su cuarto descalabro en las urnas y, felizmente, el instituto cumplía su ciento cincuenta aniversario. Era el momento de enaltecer al que fue su director durante años y, de paso, reparar la injusticia que se cometió contra él y contra otros intelectuales de peso. ¿Cómo, en nombre de Dios, se pudo encarcelar a catedráticos por el hecho de cumplir las directrices de su ministerio?