Explore "Informe sobre la estupidez" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
La señora de la limpieza, que también ocupaba los cargos de señora de la compra e introductora de embajadores, condujo a Carlos a la biblioteca. Don Anselmo había comprado el piso contiguo, derribado paredes y construido una estancia noble donde se alineaban los miles de volúmenes que se sabía de memoria.
Hombre solitario, se sentaba en medio de aquella sabiduría y se preguntaba por el sentido de la vida. El, que se inició de joven agnóstico, llamaba a Dios. Sabía que estaba ahí, tras el velo. Lo había visto Cervantes. Lo visitó Quevedo en sus sueños. Lo trataron Lope y Calderón. Lo amaron, más allá de la física, Santa Teresa y San Juan. Lo explicó, por sus nombres, Fray Luis.