Explore "A bordo del taymir" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pasaron algunos instantes antes que pudieran darse cuenta de su situación; tal era el aturdimiento en que estaban a consecuencia de aquella caída vertiginosa.
El hebridense, más robusto que su compañero, fue el primero en levantárse, si bien sentía agudos dolores en las costillas y en la cabeza, no parecía estar herido. Acercóse a Sandoe, que empezaba a abrir los ojos, y le ayudó a levantarse.