Explore "Águilas de la estepa" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
No obstante los esfuerzos prodigiosos realizados por los caballos, la noche sorprendió a la comitiva a cuarenta kilómetros de Kitab, en las inmediaciones del minúsculo y desierto villorrio de Iskander. Hombres y animales estaban tan extenuados por esa marcha de casi cuarenta y ocho horas, que todo avance resultaba imposible. Hossein y Tabriz, que no quería arruinar completamente a las cabalgaduras, se vieron obligados a ordenar un alto. Por otra parte, los rusos todavía no habían atacado a la ciudad, como lo demostraba el éxodo de gente y ganado que proseguía hacia el oeste. Las diez o doce chozas que componían el lugar habían sido abandonadas por sus dueños, contingencia que aprovecharon los expedicionarios para pasar la noche bajo techo. Consumieron de prisa las provisiones que llevaban j' en cuanto se tendieron en el suelo quedaron profundamente dormidos.
Sólo dos hombres no cerraron los ojos: Abei y el pastor asaltado que habían recogido cerca del Amú. Ambos, durante la marcha, se habían cambiado miradas y signos de inteligencia, como si se conociesen de antes, y cuando el felón sobrino del "beg" se convenció de que su primo y el gigante dormían, salió silenciosamente de la choza y se dirigió hacia el primer grupo de caballos junto a los cuales se distinguía una forma humana agazapada.