Explore "Águilas de la estepa" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Después de tres días de alta fiebre con frecuentes accesos de delirio, durante los cuales no hizo más que invocar el nombre de Talmá, Hossein reconoció por fin a su leal Tabriz. Pero fue tal su estupor al verse yacente al lado de éste en un lugar desconocido, que al principio creyó estar todavía delirando, hasta que el gigante al notar que lo contemplaba con ojos desconcertados y -no abría los labios, le dijo:
-No te engañas, mi señor: soy yo, tu fiel servidor… ¿Cómo te sientes? A lo que parece mejor que ayer… Hemos escapado a la muerte por un pelo.