Explore "Águilas de la estepa" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
El fortín que defendía los vados del Amú-Darja en ese punto de la frontera estaba situado sobre una pequeña colina, posiblemente la única altura de la estepa occidental. Aunque no era muy recio, ofrecía cierta importancia porque estaba formado por un grupo de construcciones de adobe en un terraplén munido de almenas y contaba con cuatro falconetes que disparaban balas de una libra.
Desde allí los turquestanos dominaban el río en un largo trecho y a toda la aldea. Divisaron en seguida la choza que acababan de abandonar, la cual estaba aislada de todas las demás en la extremidad meridional. Delante de ella ardían hachones de leña fétida que expandían nubes de humo negro y a poca distancia se hallaban en acecho los soldados del emir fusil en mano, preparados a recibir con una descarga a los presuntos asilados. Eran unos cuarenta y a ellos se habían agregado algunos pescadores, más por curiosidad que para prestarles ayuda. Tabriz exclamó de pronto: