Explore "Aventuras de cabeza de piedra" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una gigantesca nube de humo, a través de la cual surgían columnas de chispas, envolvía el fortín por todos lados, oscureciendo en algún momento hasta el mismo sol, que brillaba pálidamente, como si estuviese helado; después las llamas se desencadenaron con infinita violencia, despidiendo fuertemente, hasta el puentecillo, una lluvia de tizones ardiendo. Un olor acre se extendía rápidamente; olor de cuerpos grasos que se carbonizaban, con tanta más facilidad cuanto que junto a ellos se encontraban no pocas botellas de ginebra y de whisky, las cuales no se habrían librado tampoco del fuego.
Los cañonazos habían cesado. El bergantín reservaba sus proyectiles para más tarde. «Cabeza de Piedra» y sus camaradas observaban con mirada triste la obra devastadora del fuego, que ninguna bomba hubiese podido ya dominar.