Explore "Aventuras de cabeza de piedra" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Las líneas de los mandanos fuéronse estrechando poco a poco a fin de impedir cualquier intento de fuga por parte de los hombres blancos; pero ninguno de aquellos formidables guerreros había lanzado un grito que pudiese constituir ofensa para los desgraciados prisioneros. Permanecían tranquilos apoyados en sus viejos mosquetones, no dudando un punto del triunfo de su sakem blanco si tuviese la impensada fortuna de esquivar los golpes del tomahawk indio.
Solamente uno se había aproximado a los combatientes. No llevaba armas ni parecía guerrero, porque era giboso, y sí llevaba muchas plumas, también iba cubierto de collarines formados con dientes de bestias feroces y de vértebras de serpientes. «Cabeza de Piedra» que lo había visto acercarse, dijo al punto el sakem, haciendo ademán de coger la carabina.