Explore "Aventuras de cabeza de piedra" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
A los gritos y voces de llamada del maestre «Cabeza de Piedra», lanzados con voz de trueno, «Petifoque», Hulbrik y Jor, que se preparaban a lanzarse en lo más vivo de la pelea y a descargar sus carabinas sobre los iroqueses, se detuvieron un momento, echando a correr, por último, tras el viejo bretón.
A decir verdad, ninguno de ellos había descubierto a Davis entre los enemigos, porque el reflejo de la nieve no rompía la oscuridad hasta el punto de permitir a ojos ordinarios distinguir bien las personas y las cosas; pero «Cabeza de Piedra» alardeaba con justicia de poseer dos pupilas capaces de competir con las de un felino, y además había visto a Davis en el instante mismo en que éste atravesaba una zona iluminada por la claridad de una de las fogatas del campamento.