Explore "Aventuras entre los pieles rojas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los indios, dos veces rechazados, no creyeron prudente, por lo menos en aquel momento, asaltar la cabaña por tercera vez. No se habían alejado, sin embargo. Protegidos por los árboles, esperaban reunir refuerzos para apoderarse de tan obstinados y valientes defensores. Varios de ellos estaban escalonados a lo largo del río para vigilar los movimientos de los sitiados; temían ser alcanzados por alguna bala si acampaban demasiado cerca, y creían también que la rapidez de la corriente era bastante para impedir que los «rostros pálidos» atravesaran el río, salvándose así en la orilla opuesta.
Randolfo y sus compañeros, escondidos también en las proximidades de la cabaña, quién detrás de unas rocas, quién tras el tronco de un árbol, vigilaban también a sus adversarios para impedir una sorpresa.