Explore "El capitán de la djumna" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
La entrada en el campamento de los captores fue saludada por un endemoniado concierto de roncos alaridos, que bien poco tenían de humanos.
Unas veinte mujeres, miserables criaturas completa mente desnudas, tan delgadas que atemorizaba mirarlas, temblando por la fiebre palúdica, y una docena de pequeños demonios embadurnados con fango para defenderlos de la picadura de los insectos, salieron corriendo de las chozas, saludando a sus padres y maridos con aullidos capaces de destrozar los oídos más sólidos.