Explore "El capitán de la djumna" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dos horas después, Alí, Sciapal, Narsinga y sus salvadores se habían reunido en la orilla del pantano. Los dos hermanos se abrazaron emocionados. El capitán del Djumna estrechó las manos de Harry y Oliverio, agradeciéndoles calurosamente las molestias, peligros y dificultades que pasaran por acudir en su ayuda.
Luego de contarse sus aventuras mutuamente, Eduardo explicó a su hermano la muerte espantosa que sufriera Garrovi el día anterior. Al oírlo la pequeña Narsinga inclinó la cabeza sobre el pecho y dos lágrimas le rodaron silenciosamente por las morenas mejillas.