Explore "El capitán tormenta" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al día siguiente, por la noche, pasadas las diez, Muley-el-Kadel, tal como prometió con toda solemnidad, penetraba en el subterráneo con las máximas precauciones, seguido de cuatro esclavos armados hasta los dientes y cubiertos con pesadas cotas de malla, llevando cada uno de ellos un enorme fardo.
El-Kadur, que estaba esperando a la entrada, dejó paso a la expedición.