Explore "El continente misterioso" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Coco, como se obstinaba en llamarle Diego, había hecho verdaderos milagros y tenía preparada una cena poco menos que principesca. Los dos marineros, que tenían un hambre de lobo, y el doctor, hicieron honores a la sopa de verduras, al pescado salado en salsa verde, al asado de cacatúa, a un pedazo de avestruz estofado, a la cabeza del gigantesco volátil y a las suculentas raíces de warrangs cocinadas bajo las cenizas.
El bravo Diego, que había comido por cuatro, no pudo por menos que estrechar las manazas del salvaje y ofrecerle un gran vaso de ginebra que el cocinero bebió con avidez. El glotón no estaba del todo satisfecho y lamentó la falta de un estofado de cola de canguro.