Explore "El continente misterioso" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Niro no se había equivocado. Su oído, que debía ser de una agudeza extraordinaria, sus ojos, que debían estar dotados de una potencia visual poco común, y su olfato le habían permitido descubrir el peligro mucho antes de que éste se cerniese sobre el campamento.
Como todos sus compatriotas, que son excelentes perros de dos patas que perciben a distancias increíbles la proximidad de un enemigo o de una presa y que no tienen rival en seguir pistas, Niro había percibido los pasos de los salvajes, los cuales posiblemente seguían al dray desde hacía bastante tiempo para sorprender a sus propietarios durante el sueño, saquearlos y tal vez matarlos a hachazos o a golpes de boomerang.