Explore "El corsario negro" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mientras los filibusteros y bucaneros del Vasco y el Olonés, que habían entrado en Maracaibo sin encontrar la menor resistencia, se dedicaban al más desenfrenado saqueo con intenciones de acudir después a los bosques cercanos en busca de los pobladores de la ciudad para despojarles también de los objetos que se hubieran podido llevar, el Corsario Negro y sus compañeros, después de hacerse con unos buenos fusiles y de proveerse de víveres, habían iniciado una implacable caza. La presa era un hombre: Van Guld.
Tras abandonar la ciudad, se internaron en las espesuras que rodeaban la laguna de Maracaibo, tomando un sendero apenas transitable. Según el vengativo castellano, aquel era el mejor camino para alcanzar cuanto antes al gobernador.