Explore "El filtro de los califas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando hubieron calmado el apetito y saciado la sed, el normando fue en persona a asegurarse de que nadie andaba por las cercanías de la casa, cosa que era fácil saber, pues la terraza dominaba todas las callejuelas próximas, y la barraca del renegado estaba aislada entre las ruinas de las casas vecinas. Para estar más seguro de no ser sorprendido, puso al negro de centinela en el exterior, con la orden de avisar al menor peligro.
Cuando hubo tomado todas estas precauciones volvió al vestíbulo, donde ya el barón había contado al renegado las peripecias de aquellos días.