Explore "El rey de la montaña" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al oír aquella descarga y el rugido de los asaltantes, los montañeses, con gritos de furor, habían empuñado las pistolas y sus formidables kandjar, dispuestos a luchar.
Nadir, pasado el primer instante de estupor, se desembarazó rápidamente de los brazos de la joven que se había cogido a él como para protegerlo de las lanzas de los asaltantes, se precipitó hacia la puerta, apartando al muellah y a Mirza, que habían tratado de retenerlo; y, tras desenfundar su kandjar, gritó: