Explore "El tesoro de los incas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ya era tiempo. El inmenso ejército de los feroces roedores llegaba entonces en apretadísimas filas al pie de la roca, contra la cual se estrelló como torrente que haya cerrado el paso por un dique infranqueable. Una confusión indescriptible estalló en torno de las rocas, desordenando los batallones de asaltantes. Imposibilitados de retroceder por la presión de los que venían detrás, los topos más lejanos se lanzaban sobre los más próximos, pasando sobre ellos y trabando unos contra otros luchas formidables. Enfurecidos los pequeños monstruos, y no pudiendo habérselas con las rocas, encarnizábanse en sus propios compañeros, devorándolos con increíble ferocidad para abrirse paso.
Media hora larga pasó antes que el ejército se dividiese, por fin, en dos. El ingeniero y sus compañeros, que habían acercado las lámparas al suelo, observaban con vivísima curiosidad los movimientos de aquellas filas interminables, arrojando sobre ellas fragmentos de roca.