Explore "El tesoro de los incas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Allá, bajo sus mismos pies, abrióse un espantoso abismo lleno de fuego, humo y chispas, de mil doscientos metros de ancho y lo menos mil quinientos de largo, y cuyas paredes, que conforme subían se estrechaban en forma de cono, estaban ennegrecidas, quemadas, hendidas por mil partes y abrasando desde el fondo hasta la cima.
Dentro de aquel abismo, y sólo diez metros más abajo de la abertura ocupada por el maquinista y el ingeniero, hervía como un remolino un líquido llameante, de color de bronce fundido y que ora se alzaba lentamente, ora rápidamente lanzando hacia el cráter de la montaña nubes de ceniza, rocas calcinadas, densas columnas de humo que todo lo obscurecían por unos instantes, minadas de chispas que se desparramaban por el cono y altas llamas que elevaban la temperatura hasta hacerla insoportable.