Explore "El tesoro del presidente del Paraguay" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
A la voz de mando de "avante a toda máquina" dada por el intrépido capitán Candel, el "Pilcomayo" había redoblado su carrera, poniendo la proa a la embocadura del Río de la Plata. Filaba con una velocidad de catorce nudos, cosa no común a todas las naves, en aquellos tiempos, y que debía reportarle una inmensa ventaja sobre los barcos de los aliados, de los cuales la velocidad no superaba los doce nudos.
Su tripulación, preparada para el combate desde hacía tres noches y que ya había dado pruebas de indudable valor, estaba en sus puestos de combate; los fusileros detrás de la amurada con las carabinas en la mano y el sable de abordaje al costado y los artilleros en tomo de la pieza gruesa, puesta en batería en la torreta acorazada y detrás de la ametralladora.