Explore "El tesoro del presidente del Paraguay" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al oír aquella voz bien conocida por los tres, y la estruendosa detonación que no podía atribuirse más que a un trabuco, Diego, Cardoso y hasta el flemático agente se habían precipitado fuera de la cabaña para apoyar la ofensiva del gaucho, pero no hubo lugar a ello; los patagones, vacilantes por las pérdidas sufridas y la vigorosa resistencia de los sitiados, asustados por la muerte de su jefe, en el cual confiaban mucho, y por la llegada inesperada de este nuevo enemigo, armado con un arma de fuego tan temible, se entregaron a precipitada fuga, dispersándose por la llanura.
Ramón, cargando cuidadosamente el trabuco, se apresuró a unirse a sus compañeros que le acogieron con los brazos abiertos y aclamaciones de alegría.