Explore "La caída de un imperio" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ya el maharato había estado varias veces en la reina de Bengala con Tremal-Naik, Yáñez y Sandokán, por lo cual la ciudad no le era desconocida. Lo primero que hizo fue correr a las oficinas telegráficas para advertir al Tigre de la Malasia de cuanto acaecía en el Assam; después se llegó a una casa blanca a hacerse cambiar un cheque de diez mil rupias, y, por último, bastante cansado, fue a alojarse, con su compañero, a uno de los mejores hoteles del Strand, calle corta, casi sin árboles, que frecuentan, especialmente hacia la caída de la tarde, los ricos ingleses y los príncipes indios.
-Por fin nos vamos a permitir el lujo de una buena comida -dijo Kammamuri. Todos nuestros asuntos están terminados.