Explore "La cazadora de cabelleras" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
A pesar de sus zozobras, los cuatro aventureros hicieron honor a su frugal comida, exceptuando las galletas, a las cuales a ninguno de ellos le fue posible hincarles el diente, por los muchos años que debían de llevar encerradas en el arcón.
Al encender las pipas, Harris, que no separaba la vista de la ventana, vio acercarse a un indio tremolando un trapo blanco en el cañón de su escopeta.