Explore "La cazadora de cabelleras" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
El bandido y el teniente, a quien habían desatado, pero sin entregarle ningún arma, atravesaron al galope el inmenso campamento indio, donde se hablan reunido unos cinco mil guerreros, y llegaron a los contrafuertes de la montaña, que se erguía majestuosamente.
Habrían podido entrar por la cañada que tenían delante formando un gigantesco cañón; pero Sandy Hooc tenía muy buenas razones para seguir otro camino. No había olvidado a Turner ni a los cazadores, que debían de esperarle llenos de ansiedad.