Explore "La destrucción de Cartago" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Tres días después, Escipión, impaciente por acabar con aquel asedio que extenuaba a sus legiones, envió heraldos ante los muros de Cartago, invitando a los ciudadanos que quisiesen evitar los horrores del asalto, a que salieran y se entregaran a los romanos, en su campamento.
Cincuenta mil personas, en su mayoría mujeres y niños, salieron de la ciudad, poniéndose bajo la protección del cónsul, y entre ellas el generalísimo Asdrúbal, que renegó a última hora de sus deberes de patriota, yendo a implorar clemencia a Escipión. Su mujer, al verle salir con los fugitivos, no quiso sobrevivir a la deshonra y se precipitó con sus hijos desde lo alto del templo de Escolapio al abismo.