Explore "El desquite de Sandokán" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Nasumbata se mantuvo un momento en silencio, quizás todavía un poco dudoso entre hablar claro o buscar algún nuevo engaño; luego se decidió, temiendo que Kammamuri pusiese en acción la amenaza.
-Ya que ahora estoy completamente a vuestra merced -dijo finalmente- seré franco, a condición de que me prometáis la vida.