Explore "El desquite de Sandokán" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
El maharata había trepado por el techo, arriesgándose a realizar un espantoso salto mortal, y manteniéndose bien sujeto a las traviesas y a las ligaduras de las gruesas hojas de arengas saccharifera y de bananos, amontonadas en capas, había logrado llegar hasta los volátiles.
-Queridos pájaros -dijo-, lo lamento por vosotros; pero el hambre no razona y además os han creado para llenarnos el vientre.