Explore "El hijo del corsario rojo" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Las dos pequeñas columnas, enviadas seguramente por don Juan de Zabala para capturar a los tres compañeros del conde, se hallaban ya a pocos centenares de pasos y procuraban ocultarse tras las dunas.
Probablemente sabían que los enemigos eran zorros viejos, capaces de hacer frente a una cincuentena de alabarderos.