Explore "El hombre de fuego" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Por más que la canoa estuviera en pésimo estado y empapada en agua la madera esponjosa de que estaba hecha, navegaba bastante bien, empujada por aquellos remos improvisados.
Los náufragos, que temían ver aparecer de un momento a otro a los combatientes, cuyo griterío seguían oyendo hacia los linderos de la selva, pasaron sin detenerse frente al islote en que habían caído los ánades, y se internaron resueltamente en el pantano.