Explore "El rey del mar" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
El índostano no opuso la menor resistencia; ni tampoco había desaparecido de sus labios su sonrisa irónica. Daba la impresión de que aquel hombre estaba absolutamente seguro de sí mismo y que ni ante la perspectiva, nada agradable por cierto, de tener que soportar una tortura, conmovíase lo más mínimo, y conservaba una fortaleza de ánimo digna de lo que era: un sectario fanático.
Cuando se encontró en cubierta, tendido sobre una tabla y fuertemente ligado para que no pudiera hacer el menor movimiento, su serenidad era completa.