Explore "Flor de las perlas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Agazapáronse los tres en unas malezas y permanecieron inmóviles. A poca distancia oyeron movimiento de ramas, como si alguien se abriera paso por entre los matorrales. Podía ser cualquier animal que huía del campamento, o algún centinela explorador. Hong y sus compañeros escuchaban, con la ansiedad que puede imaginarse, conteniendo la respiración, pues temían ser descubiertos, cuando ya se consideraban a punto de salvar a Tiguma.
Pasaron algunos minutos en angustiosa expectativa, y a la incierta luz que proyectaban las hogueras encendidas en la cumbre vieron aparecer una sombra humana. Debía de pertenecer a uno de los cazadores de cabezas, pues no era probable que en aquel paraje hubiera habitantes. El hombre permaneció unos minutos inmóvil, escuchando y mirando atentamente; luego, volviéndose a alguien que le seguía, dijo en un idioma que de los tres escondidos sólo Vindhit podía comprender: