Explore "Flor de las perlas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Media hora después, Hong, Than-Kiu y Bunga llegaban al lugar de la selva virgen en que se habían refugiado las mujeres, los viejos y los niños a la llegada de los mindaneses del sultán, y donde se hallaban escondidos Romero, Teresita y los dos marinos españoles. En una pequeña plazoleta rodeada por un bosquecillo muy espeso hallábase la antigua aldea ocupada en otro tiempo por los súbditos de Bunga, formada por unas cincuenta cabañas, las más de ellas medio derruidas. Algunas, sin embargo, más sólidamente construidas, habían resistido bien las injurias del tiempo.
El jefe igorrote preguntó por Romero, y le dijeron que había salido de caza acompañado por uno de los marinos y varios indígenas, pues faltaban en la aldea las provisiones. Than-Kiu se mostró contrariadísima por ello: tenía vivas ansias de hallarse frente a aquel hombre a quien tanto amó un tiempo, y a quien no había vuelto a ver desde aquella noche memorable y fatal.