Explore "La capitana del Yucatán" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Oyendo aquella orden, pronunciada en un tono que no admitía réplica, la patrulla se detuvo inmediatamente, agrupándose bajo unos cuantos bananos, cuyas enormes hojas bastaban para esconderles completamente. Con un movimiento simultáneo, todos, menos el cubano, habían tomado los fusiles apuntando a su alrededor, no sabiendo todavía de dónde podía venir el peligro.
Con los ojos fijos bajo los arcos de los árboles y los oídos atentos, se quedaron a la escucha, presos de aquella ansiedad expectante que produce un peligro desconocido.