Explore "La capitana del Yucatán" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
El lobo de mar y el soldado, oyendo el grito que anunciaba la buena nueva, descargaron por última vez sus armas para entretener o al menos retardar algunos instantes el avance de los insurrectos, y pasando después a través de un boquete que había en la pared medio derruida, irrumpieron en la segunda estancia.
En aquel momento los trabucos de los negros hacían llover en el interior de la primera casamata una granizada de clavos, de perdigones y de trozos de vidrio.