Explore "El tesoro de la montaña azul" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Si no hubiera sido por el recuerdo constante de Mina, abandonada sola entre los kahoas, que no eran menos antropófagos que los nokús y que podían, en el momento más inesperado de mal humor, devorarla para probar la delicadeza de su carne blanca, ni don Pedro ni don José ni el bosmano se hubieran preocupado gran cosa del bloqueo.
Dueños absolutos de la caverna, provistos de víveres para varios meses, porque en el suelo se abrían numerosísimos depósitos de popoi, con abundante agua que destilaba de las estalactitas, y bien armados con las cañas que truenan, hubieran podido agotar la paciencia de los sitiadores.