Explore "El tesoro de la montaña azul" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
El Diao, que tiene sus fuentes entre la línea de montañas que descienden a lo largo de las costas occidentales, no es un gran curso de agua. Si bien es ancho cerca de la desembocadura, bien pronto se restringe y concluye por no ser navegable ni siquiera para las modestas piraguas de los neocaledonios.
Las chalupas de don José podían, sin embargo, contar con dos días lo menos de navegación sin encontrar serios obstáculos, mientras Ramírez debía sin duda haber encontrado muchos, obligado a abrirse paso a través de las selvas con las hachas en la mano. Sobrepasada felizmente la barra, formada por una larga fila de escollos madrepóricos y bancos de arena, las cinco embarcaciones comenzaron a remontar el río cuidando de navegar por el centro para evitar cualquier desagradable sorpresa. Inmensas selvas cubrían las dos orillas, y de cuando en cuando también se distinguía algún pequeño poblado, pero todos parecían deshabitados.