Explore "Oros son triunfos" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pudiera decirse que desde el mismo día en que César abandonó la patria, comenzó doña Sabina a poner en ejecución el plan que había ideado para arrancar del corazón de su hija hasta el recuerdo del malaventurado chico; y como aquella mujer todo lo subordinaba al fausto y al relumbrón, dicho se está que de este género fueron las armas que eligió para vencer al enemigo que le quitaba el sueño.
Si antes iba al teatro dos veces por semana, desde entonces fue siete; a cada cambio, no ya de estación, sino de temperatura, nuevos trajes para la niña. y para su madre; recepciones suntuosas en su casa; asistencia a cuantas se celebraban en las del gremio, sacrificando al objeto viejas antipatías e inveterados odios. En el otoño a Madrid; por Semana Santa, a Sevilla; en el estío, a las Provincias; en invierno, a París, y en París y en las Provincias y en Sevilla y en Madrid, el oro a torrentes y las galas a montones.